El asalto al cielo @eliadesacosta1

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La Comuna de París fue un movimiento insurreccional de los trabajadores de Francia, que estalló como consecuencia de la derrota del país en la guerra franco-prusiana, la traición vende patria de la oligarquía nacional y sus partidos políticos, el empeoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores y las ansias acumuladas, desde la revolución de 1848, de transformar radicalmente las estructuras clasistas del estado burgués.

Se extendió del 18 de marzo al 28 de mayo de 1871.

El 2 de septiembre de 1870 Napoleón III, el emperador francés, capitula tras la batalla de Sedán y queda prisionero en manos de sus enemigos. El 4 del mismo mes se proclama la República y el poder pasa a manos de un gobierno de defensa nacional. El 19 los prusianos comienzan el asedio y bombardeo de París.  El 6 de enero de 1871 en los muros de la ciudad  se cuelgan carteles rojos que expresaban la necesidad de instaurar un gobierno municipal o comunal para enfrentar la gravedad del momento:

“Somos 500,000 combatientes y 200,000 prusianos nos asfixian. ¿Quién son los responsables sino quienes nos gobiernan? Solo pensaron en claudicar en vez de fundir. Dejen que el pueblo de París se encargue de su liberación. El municipio o la Comuna es la única salvación del pueblo. ¡Abran paso a la Comuna!”

El 29 de enero de 1871 París capitula y el 2 de febrero asume el poder, de manera provisional, el gobierno de Adolphe Thiers, un personaje siniestro, represor y reaccionario, en representación del Partido del Orden, que se enfrentó a la Comuna, a sangre y fuego.

La chispa que prendería la llama aciclonada de la revolución fue el frustrado intento del gobierno de Thiers, el 18 de marzo, de ocupar los cañones de la Guardia Nacional, depositados en Belleville y Montmartre, un paso más en el desarme de la población exigida por el ocupante prusiano.

La Comuna o gobierno municipal, independiente del gobierno central que no tardaría en huir a Versalles, fue proclamada el 28 de marzo. En su Manifiesto, los objetivos de la Comuna se definían de la siguiente forma:

“¿Qué pide París? El reconocimiento y la consolidación de la República, la autonomía absoluta extendida a todas las localidades de Francia… la garantía absoluta de la libertad individual, de la libertad de conciencia y de trabajo, la organización de la defensa urbana y de la Guardia Nacional… el justo y libre ejercicio del derecho de reunión y de prensa…”

Era demasiado para el gobierno reaccionario de Thiers, que logró de los prusianos la liberación de más de 70,000 soldados y oficiales franceses, prisioneros de guerra, para lanzarlos contra las ciudades rebeldes, pues la Comuna no solo se instaló en París, sino también en Marsella, Lyon, Narbonne, Saint-Etienne, Tolouse y Le Creusol.

Una a una fueron cayendo bajo el control de la reacción armada, resistiendo París hasta el final, sobre las armas, apoyado en los pechos y brazos de su pueblo rebelde, especialmente de las mujeres.

Tras encarnizados combates en las calles y las barricadas, casi casa por casa, los últimos comuneros cayeron peleando, aplastados por la superioridad militar del ejército francés y los prusianos. Era el 29 de mayo de 1871 y se ahogaba en sangre aquel proyecto de república trabajadora, brotado en el corazón de Europa, adelantándose por mucho a su tiempo.

Tras la derrota de los comuneros empezó la represión más despiadada en lo que se ha conocido como “Semana sangrienta”. El ejército francés asesinó a miles de civiles, entre ellos mujeres y niños. Se calcula que alrededor de 50,000 personas fueron masacradas, 40,000 detenidas, miles deportadas a lugares tan remotos como Cuba o Nueva Caledonia, se pronunciaron 13, 450 sentencias, muchas de ellas de muerte, que incluyeron a 157 mujeres y 8 niños.

La reacción logró frustrar aquel intento heroico y desesperado, pero el ejemplo de la Comuna de París sigue alumbrando el camino y renace ante cada injusticia y atropello. Por eso su lema, hoy como ayer sigue siendo “La Comuna no está muerta”.

El 29 de noviembre del 2016, la Asamblea Nacional de Francia rehabilitaba a los comuneros y al pueblo de París, aprobando una declaración en la que se consignaba:

“La República devuelve el honor y la dignidad a estas mujeres y hombres que lucharon por la libertad”

Eliades Acosta

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